La posibilidad de regenerar dientes con un medicamento ha vuelto a circular en redes sociales. Detrás de los titulares existe una investigación japonesa real: TRG035, un anticuerpo experimental dirigido contra una proteína que interviene en el desarrollo dental. Sin embargo, el avance del proyecto y la demostración de que funciona en personas son cuestiones diferentes.
Al 9 de octubre de 2026, su desarrolladora, Toregem BioPharma, había comunicado que la fase I en Japón estaba completada. También había anunciado un paso regulatorio para una fase IIa destinada a pacientes pediátricos con ausencia congénita grave de dientes. Esa información permite hablar de progreso clínico, pero no de un medicamento disponible ni de eficacia humana demostrada.
Para entender el alcance de la noticia conviene distinguir qué se observó en animales, qué investigó el primer ensayo humano y cuál es la población prevista para la siguiente etapa.

Una proteína que regula el desarrollo dental
TRG035 se dirige contra USAG-1, una proteína relacionada con señales que participan en la formación de los dientes. La hipótesis consiste en neutralizar parte de su acción para permitir que ciertos procesos de desarrollo dental avancen.
El trabajo científico publicado en Science Advances en 2021 estudió esta vía mediante experimentos con animales. Los investigadores observaron que bloquear la función de USAG-1 podía aliviar la ausencia congénita de dientes asociada con distintas alteraciones genéticas en ratones.
El mecanismo estudiado está vinculado con la señalización de las proteínas BMP. No se trata simplemente de reparar una pieza dañada: la propuesta busca favorecer la formación dental actuando sobre mecanismos biológicos que regulan su desarrollo.
Ese resultado abrió una línea de investigación prometedora. Aun así, identificar una función en animales y aprovecharla mediante un fármaco humano exige etapas adicionales. El artículo aportó evidencia experimental para continuar el desarrollo, no una demostración de regeneración dental en pacientes.
Lo que mostraron los experimentos en animales
La Universidad de Kyoto explicó en febrero de 2021 que la administración de un anticuerpo neutralizante contra USAG-1 había recuperado la formación de dientes en ratones utilizados como modelo de agenesia congénita. También describió la aparición de nuevos dientes en ratones sin esa alteración.
Estas observaciones muestran que modificar una señal concreta puede cambiar el desarrollo dental dentro de un organismo. La investigación va más allá de una propuesta teórica: existe un efecto observado en condiciones experimentales.
Pero ese efecto no responde por sí solo a todas las preguntas clínicas. Que aparezca un diente en un modelo animal no permite concluir que el mismo procedimiento producirá resultados útiles y previsibles en una persona.
La transición necesita comprobar aspectos que los titulares suelen condensar demasiado. Debe establecerse qué ocurre tras administrar el candidato a seres humanos y, posteriormente, qué beneficio puede ofrecer a los pacientes para quienes se desarrolla.
La fase I examinó principalmente la seguridad
El primer ensayo humano de TRG035 quedó registrado en Japón con el identificador jRCT2051240154. Su diseño corresponde a una fase I de administración única, con asignación aleatoria, doble enmascaramiento, comparación con placebo y aumento progresivo de dosis.
El portal oficial del Ministerio de Salud japonés recoge un objetivo de 30 participantes. Identifica la seguridad como evaluación principal y la farmacocinética y la aparición de anticuerpos contra TRG035 como evaluaciones secundarias.
La farmacocinética estudia el comportamiento del medicamento en el organismo. La medición de anticuerpos contra el propio fármaco permite investigar una posible respuesta inmunitaria a su administración. Son preguntas diferentes de comprobar si se forman nuevos dientes.
Según el plan presentado por Kitano Hospital, esta primera etapa se realizaría en adultos sanos con ausencia de al menos un molar, con el propósito de estudiar seguridad y dosis. Su participación no convierte el ensayo en una demostración de eficacia para cualquier causa de pérdida dental.
Toregem informó en agosto de 2026 que la fase I estaba completada. Completar el ensayo, sin embargo, no equivale a establecer una seguridad definitiva. Las fuentes primarias revisadas tampoco aportan resultados clínicos que demuestren regeneración dental eficaz en personas.
La siguiente etapa apunta a la agenesia congénita
El 17 de agosto de 2026, Toregem anunció que la agencia japonesa PMDA había terminado la revisión requerida de la notificación para una fase IIa exploratoria.
El estudio previsto, identificado como TR-002, se dirige a pacientes pediátricos con ausencia congénita parcial grave de dientes. Su diseño es abierto, multicéntrico, sin grupo comparador y orientado a buscar dosis.
El comunicado situaba después de ese trámite la revisión del comité ético del centro, la incorporación de participantes y el comienzo de la administración. Por tanto, anunciar la revisión de la notificación no permite afirmar que esas etapas posteriores ya se hubieran realizado.
Al corte de esta revisión, no se encontró una fuente primaria posterior que confirmara el inicio efectivo. La descripción precisa es que el programa había completado su primera fase y avanzaba en la preparación regulatoria de la siguiente.
Dientes que no se formaron y dientes perdidos
La agenesia congénita significa que uno o varios dientes no se desarrollan. Es una situación distinta de perder una pieza que previamente se había formado.
Kitano Hospital presenta la ausencia congénita como el objetivo inicial del programa. También menciona la posibilidad futura de investigar regeneración para pérdidas adquiridas por caries, enfermedad periodontal o traumatismos.
Esa aspiración no constituye un resultado clínico. Tampoco permite trasladar automáticamente a una persona que perdió un diente las observaciones obtenidas en modelos de desarrollo dental.
La historia de la odontología reúne caminos diferentes para afrontar los problemas de la boca. La historia del cepillo de dientes de William Addis aborda la fabricación de herramientas de higiene; el programa japonés intenta resolver una pregunta de desarrollo biológico. Compartir el interés por los dientes no convierte esas intervenciones en equivalentes.
Lo pendiente es demostrar beneficio en seres humanos y delimitar su alcance. La investigación tiene fundamentos experimentales y ha llegado a ensayos clínicos, pero esas etapas todavía no justifican presentar TRG035 como una solución probada para recuperar dientes perdidos. Su interés reside en la pregunta que intenta resolver y en la evidencia que aún debe producir.




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